No corras persiguiendo al autobús – Mi vida en cámara oculta

No corras persiguiendo al autobús

Correr a toda velocidad detrás de un autobús que estás a punto de perder puede no ser tan buena idea. En realidad hay muchas probabilidades de que la misión salga mal: a lo mejor no llegas a tiempo a la parada para subirte, o sí llegas pero el conductor se niega a abrirte la puerta, o lo alcanzas en el último segundo y no te ve porque arranca sin mirar el retrovisor.

Hoy te presento una nueva opción, todavía más desagradable si tienes prisa. Porque yo aquel día iba con el tiempo muy justo para unas gestiones y no lo pensé ni un segundo: eché a correr a toda velocidad para no perder el autobús.

Ahora llega la parte graciosa/ridícula: yo perseguía un autobús de una línea que tiene muchas paradas en común con otra, y estaba convencida de que, nada más girar la esquina, la primera parada era común para esas dos líneas.

¡Sorpresa sorpresa! Llegué con la lengua fuera y el corazón palpitando a tres mil por minuto. Y llegué justo a tiempo para que el autobús pasara por delante de mí mientras el conductor me señalaba el cartel de la parada y sacudía la cabeza.

autobús mi vida en cámara oculta

Me quedé a cuadros. Miré rápidamente el cartel… Efectivamente: esa parada solo correspondía a la otra línea. La de mi autobús estaba algo más adelante, y por más que corrí ya fue imposible llegar a tiempo.

¿Qué conclusión saco? Pues que la misión de cazar el autobús, con las prisas, fue un desastre. Y también aprendí una lección: asegúrate de que esa parada forma parte del recorrido de tu línea :-/

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Con la música a tope en el Metro

Con la música “a tope” en el Metro

Con la música a tope en el Metro

Los auriculares pueden ser traicioneros…

Hoy os cuento una anécdota de esas que os harán sentir vergüenza ajena… Estoy casi segura de ello, porque no os podéis ni imaginar la vergüenza propia que sentí yo cuando me enfrenté a ella.

Acababa de comprarme unos auriculares nuevos para escuchar música en el móvil mientras camino por la calle o mientras voy de un sitio a otro en metro o en autobús… Los traslados por la ciudad se me hacen muy largos si no tengo música que me acompañe en los oídos.

El problema es que todavía no me había acostumbrado a la nueva configuración, ya que con los auriculares nuevos no basta con conectarlos: tengo que presionar un botón para “encenderlos” y permitir que la transmisión de sonido funcione correctamente.

Cuando quiero escuchar la radio, no hay mucho riesgo de olvido, ya que si no presiono el botón, el teléfono no reconoce los auriculares como antena y la aplicación de la radio se cierra automáticamente. Sin embargo, cuando quiero escuchar música desde una de mis aplicaciones para los archivos MP3, a veces se me olvida presionar el botón porque la aplicación no me avisa.

Y pensaréis que no hay problema, ya que si no activo los auriculares, no escucho la música, y obviamente me doy cuenta. ¡Pero no es así! si fuera tan simple, no tendría una anécdota tan vergonzosa que contaros.

Resulta que cuando solo se conectan los auriculares pero no se aprieta el botón de activación, la música suena por los auriculares, ¡pero también por el altavoz! Y tardé un día en descubrirlo. En ese periodo de tiempo, realicé un viaje entero de metro con la música a todo volumen sonando por los altavoces y también en mis auriculares, así que no me di cuenta de nada. La gente me miraba con ojos extrañados pero yo no tenía ni idea de lo que pasaba…

Me faltó poco para morir de la vergüenza cuando lo descubrí. No sabía si reír o llorar… ¡Tierra, trágame!