puerta mi vida en cámara oculta

¡Perdón, me confundí de puerta!

Hoy tengo que compartir una anécdota muy tonta que protagonicé por ir demasiado despistada. En mi defensa diré que era viernes por la tarde, a última hora, después de una larga semana de trabajo… Y con el cansancio y mi despiste me confundí de puerta en una urbanización.

Os pongo en situación: había acudido a casa de una conocida en un barrio bastante alejado de mi casa. Es una zona con urbanizaciones grandes, de esas en las que un mismo número de la calle está compuesto por varios edificios…

La urbanización era un auténtico laberinto, nunca había estado allí antes,  y tuve que dar varias vueltas hasta encontrar el edificio y la escalera correspondientes.

puerta mi vida en cámara oculta

El caso es que era viernes por la tarde, como ya he dicho, y a última hora. Estaba agotada después de una semana muy completa de trabajo y salí bastante tarde de casa de mi amiga.

Cuando salí del portal de su edificio, me acerqué a la puerta de la urbanización, porque recordaba hacia qué calle estaba orientada. Pero en ese lateral no conseguía encontrar la salida: solo veía las vallas altas de metal y no distinguía ninguna zona distinta donde pudiera haber una puerta.

Por fin, a la izquierda del todo, encontré una puerta, y estaba segura de haber entrado por ahí al llegar.

¡Error!

La puerta era de cristal oscuro y no podía ver claramente lo que había al otro lado, pero estaba convencida de que era la salida de la urbanización. Además, estaba pendiente del teléfono porque iba hablando con una amiga por WhatsApp…

Abrí la puerta, tirando de ella con gran decisión, y me di un susto de muerte. Me había confundido de puerta y esa no era la de salida, sino la de la conserjería. Ahí estaba el conserje, sentado y mirándome con cara de sorpresa y diversión por mi error.

Casi me muero de la vergüenza, sobre todo porque desde dentro se veía perfectamente lo de fuera. El hombre me había visto llegar distraída con el teléfono y totalmente convencida al abrir la puerta.

Le pedí disculpas varias veces, sin poder evitar la risa nerviosa, y me fui de allí a toda velocidad (por la puerta real del edificio).

Creo que el conserje aún se está riendo de mí… ¡Tierra, trágame!

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Primer día de clase

Primer día de clase (glups)

Primer día de clase

Imagen de BdwayDiva1

Hoy me he despedido oficialmente del verano y he vuelto a la universidad. Aunque no me hacía especial ilusión sumergirme de nuevo en la rutina, en cierto modo sí que me apetecía comenzar un nuevo curso “lleno de aventuras”.

Para ser el primer día, el contenido de las clases has ido bastante light y siguiendo el esquema de una simple presentación de las asignaturas. Pero las cosas no se han desarrollado con tanta normalidad como habría cabido esperar…

Después de comer, entré con una amiga al aula en la que supuestamente se imparte Marketing. Y me gustaría remarcar la palabra “supuestamente”…

La primera impresión fue de sorpresa: había demasiada gente si tenemos en cuenta que la asignatura era optativa, y yo no pude evitar hacer un comentario de broma a mis amigos: “¡Vaya marea de gente! ¡Todos estamos en Marketing, listos para timar a los consumidores!” [Por favor, que ningún experto de esta materia se lo tome como algo personal, jeje].

Y ese fue mi momento “glups” del día, porque giré la cabeza y constaté que el profesor estaba detrás de mí y lo había oído todo…

Lo mejor llegó después, cuando el profesor dijo que esa era el aula de otra asignatura, y unas veinte personas matriculadas en Marketing nos levantamos para ir en busca de nuestro verdadero lugar. Y todo porque el servicio automático de creación de horarios que tiene la facultad en Internet había incluido un número erróneo de aula.

A eso se le llama empezar las clases con buen pie… ¡este año promete!