Un whatsapp para la persona errónea

Un WhatsApp para la persona equivocada

Un whatsapp para la persona errónea

Antes de enviar un mensaje de Whatsapp, comprueba dos veces a quién lo estás mandando…

Las conversaciones más recientes de WhatsApp pueden convertirse en una auténtica pesadilla cuando queremos mantener nuestra intimidad y nuestra privacidad. Y es que no resulta tan difícil enviar un mensaje ridículo a la persona equivocada. La mayoría de las veces, estas confusiones se arreglan fácilmente con un mensaje de disculpa y se quedan (como mucho) en una carcajada, pero en ocasiones el ridículo puede ser terrible…

Eso es lo que me ocurrió hace tiempo, cuando empecé a salir con mi pareja actual y nos mandábamos mensajes bastante “ñoños” llenos de amor (ojo, nada comprometidos, pero sí bastante cursis).

Pues resulta que un día, casi sin pensar en lo que estaba haciendo, me metí en la conversación más reciente de WhatsApp y escribí uno de esos mensajes amorosos. Casi siempre la conversación más reciente era mi pareja, pero hacía pocos minutos había recibido un mensaje de mi padre, y le llegó a él mi declaración de amor.

Lógicamente, mi padre me mandó varios signos de interrogación porque no entendía nada, y era obvio que ese texto no era para él.

Cuando conté esta anécdota, con un poco de vergüenza, a una amiga mía, se rió bastante de mí y me dijo que lo que me había ocurrido era en realidad una tontería en comparación con su metedura de pata.

En concreto, mi amiga había ido más allá, tanto en el contenido del mensaje como en el error del destinatario: un día, sin querer, mandó una foto suya semidesnuda, que en teoría iba destinada a su pareja… ¡al grupo de WhatsApp de la familia! Un grupo en el que se encontraban, por supuestos, los padres, los tíos y los primos de mi amiga.

La pobre casi murió de vergüenza… ¡Tierra, trágame!

http://pixabay.com/en/falling-easter-mess-easter-basket-335295/

¡Que me caigo!

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Imagen de lisatener

Esta anécdota me ocurrió ya hace bastantes años, pero sigo acordándome perfectamente porque es difícil olvidar las tardes de risas y carcajadas. Tengo ganas de compartirla con vosotros y espero que os haga tanta gracia como a mí en su momento.

Era una temporada en la que me encantaba hablar con mis amigos por MSN, pero también coincidía con una época en la que uno de mis compañeros sufría con una conexión horrible a Internet (era demasiado lenta y fallaba con frecuencia).

Pues bien: una tarde, mientras charlaba tranquilamente con este amigo, tuve bastantes problemas de comunicación porque muchos mensajes “se quedaban por el camino” y, cada dos por tres, tenía que leer la característica frase “Lo siento, me he caído” de mi desesperado compañero.

De repente… La monotonía se rompió. Después de un rato de silencio y de desconexión por parte de mi amigo, por fin volvió y me repitió lo mismo de siempre: “¡Jo, es que me he caído!” Y luego añadió: “Pero de verdad: me he inclinado hacia atrás con la silla, me he caído de espalda y, al caer, la silla ha tirado del cable y se ha desenchufado el módem”.

Me quedé alucinando y empecé a reírme a carcajadas, como es lógico. Mi amigo no me soporta desde entonces…

Me siento vigilada...

Me siento vigilada…

El otro día, pasé un poco de miedo, por una situación que, aparte de eso, me hizo reír (o sea, no hay mal que por bien no venga).

Por unos instantes, aquello de tener “mi vida en cámara oculta”, se hizo realidad literalmente, así que os podréis imaginar lo extraño que fue para mí.

Una vez más, os pongo en contexto para que entendáis cómo me sentí. Hace unos meses que he empezado a quedar con bastante frecuencia con un amigo de la facultad, y eso tiene como consecuencia que tooooodooo el mundo piense que somos pareja. De hecho, ya nos lo tomamos a cachondeo porque cuando intentamos dar explicaciones, no llegamos muy lejos.

Tan lejos ha llegado la supuesta “broma”, que el otro día una compañera de clase nos dijo: “en realidad estáis hechos el uno para el otro, sois la pareja perfecta pero aún no habéis descubierto que estáis enamorados”. Cara de póker por nuestra parte, de nuevo sentido del humor y más cachondeo para pasar del tema.

¿Qué pasó al final? Nos inventamos la historia de que nuestros padres nunca lo aprobarían y que están hartos de que quedemos para salir cada dos por tres.

El otro día estábamos hablando un rato por Internet y, poco después de despedirnos y cerrar el programa, una mujer llamó a casa de mi amigo PREGUNTANDO POR UNA CHICA QUE SE LLAMA IGUAL QUE YO.

Mi amigo se quedó alucinando, y yo me quedé a cuadros cuando me lo contó, unas horas después. ¿Hasta dónde va a llegar la broma? ¿Hasta qué punto nos están espiando con cámaras ocultas?

'Carcajada', de OO--Wind--OO

Una de ‘links’

Un saludo a todos.

Después de casi dos meses descubriendo “perlitas” de una vida de cámara oculta, he pensado que quizá os gustaría recibir una dosis de links con más anécdotas divertidas.

Para empezar, os recomiendo al que, sin duda, es mi humorista favorito: Rémi Gaillard. Se trata de un francés muy atrevido al que muchos se están acostumbrando. Tengo que reconocer que algunas de las locuras que lleva a cabo son de mal gusto, pero quizá sea cierto eso de que no existe un sentido del humor universal y que lo que algunos consideran de mal gusto para otros sean, simplemente, bromas fuera de lo común.

En cualquier caso, me gustaría deciros el lema que este humorista utiliza para defender sus acciones:

C’est en faisant n’importe quoi qu’on devient n’importe qui. Una traducción aproximada sería “haciendo cualquier cosa nos convertimos en cualquier persona”; es decir, que podemos llegar a ser quienes queramos en función de nuestras acciones. Extrapolando estas palabras, creo que podrían convertirse en una maravillosa filosofía de vida.

Siguiendo la línea de Rémi, pero esta vez en Reino Unido, encontramos al “diablo molesto”, o, en su propia lengua, The Annoying Devil. Con claras marcas de identidad del humor inglés.

'Carcajada', de OO--Wind--OO

‘Carcajada’, de OO–Wind–OO

Por último, pero no por ello menos importante, una página que ha experimentado un boom espectacular en los últimos meses: ADV, o Asco de Vida. Día a día, la gente publica sus historias más patéticas, frustrantes, absurdas, o demoledoras, de su vida cotidiana. En cierto modo, me recuerdan un poco a las anécdotas que yo os escribo, pero tengo que decir que las que cuento desde mi cámara oculta me las tomo con mucho humor y no me hacen pensar “asco de vida” sino “mi vida es surrealista”. Matices.

Lo que quiero decir con eso es que ADV incluye también muchas historias que hablan de parejas infieles, de familiares insensibles y de amigos aprovechados. Y yo, personalmente, prefiero las anécdotas divertidas.

¿Qué me recomendáis vosotros?