Un viernes en otro planeta

Un viernes en otro planeta

Imagen de EffieYana

¡Hola a todos! ¿Qué tal este fin de semana? Para mí no ha sido especialmente divertido, ya que tengo que empezar a estudiar (¡no todo iban a ser congresos y eventos variados!) Ahora bien: un fin de semana sin anécdotas sería demasiado extraño en mi vida, y de hecho tengo algunas que contar.

El viernes por la tarde llegué al colegio donde soy monitora de tiempo libre para mis habituales actividades. Pero yo no podía imaginar que ese día no sería “un día cualquiera”…

Para empezar, uno de mis compañeros me preguntó que si iba a ir esa noche a la cena que había organizado una amiga mía. A mí nadie me había avisado, así que me quedé con cara de póker cuando el chico me dijo que, en el mensaje que le habían enviado, afirmaban que yo iba a asistir. Misterios…

Estuvimos un buen rato esperando a esta chica en cuestión, ya que trabaja conmigo y con el mismo grupo de chavales. Solo después de un rato, y ya extrañados, decidimos mirar dentro de mi aula y… ¡sorpresa! Ella había llegado antes que yo, no nos había oído hablar en el pasillo y nos estaba esperando.

Le comenté que no me había llegado el mensaje de la cena (uno de esos numerosos sms que se pierden por el camino), y que no podría ir con ella porque no había avisado a mi familia con suficiente antelación.

Terminamos la reunión con los chavales y, cuando llegué a casa, mis padres insistieron en que fuera a la cena. ¿Conclusión? Decidí llamar a otra amiga mía que vive cerca de mi barrio para que fuéramos juntas al restaurante. Pero yo ya tenía la cabeza en otra parte, y marqué sin querer el número de la organizadora. Su hermana me contestó entre risas que, lógicamente, había llamado a la casa equivocada, y me pasó a la organizadora, que también se rió de mí.

A ver si consigo terminar de contaros la historia sin haceros más líos: mientras hablaba con esta chica, me llegó un sms SUYO pero dirigido a un amigo nuestro, y tuve que decirle a ella que ese mensaje no era para mí (básicamente, porque yo no tengo nombre de chico). Ella no se podía creer su lapsus con los números de teléfono (y yo no me podía creer el mío). ¿Vosotros lo veis normal?

Yo creo que el cambio de horario me ha afectado demasiado: anochece antes, y ya sabéis que, a mí, “la noche me confunde”… ¡Vaya viernes tan caótico!

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