Muerte neuronal (II)

Muerte neuronal (II)

Imagen de Nemo

Tengo otra anécdota más que contaros sobre los efectos nefastos que tienen estas fechas en el cerebro y en nuestras acciones.

Esta historia, totalmente verídica, me ocurrió hace unas semanas en la cafetería de la facultad, cuando me disponía a mi habitual comida de menú universitario barato.

Una amiga y yo fuimos a por las bandejas y, mientras ella decidía qué quería comer, yo le dije a la cocinera que me sirviera sopa.

La pobre estaba tan despistada que cogió el cazo y sirvió el caldo directamente en el plato llano, sin darse cuenta de que faltaba el lógico y necesario cuenco.

Por suerte nos dimos cuenta a tiempo y no hubo accidentes por derramamiento de sopa, pero nos reímos las tres bastante.

¡Cómo nos afecta el verano!

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