Instrucciones: preguntar antes de ligar

Instrucciones: preguntar antes de ligar

Imagen de Barry Goyette.

A veces me sorprende la cantidad de anécdotas curiosas que puedo contar después de salir de fiesta.

En realidad creo que podría actualizar este blog solo con curiosidades de las largas noches de los fines de semana. Eso sí, será mejor que no lo haga porque seguro que os aburrís enseguida.

Hace unas semanas salí con dos amigas y un amigo por la zona de Chueca (ya sabéis, el archiconocido barrio gay de Madrid y un núcleo importantísimo de fiesta en la capital). Debo añadir, además, que es uno de mis barrios favoritos por el buen ambiente y la mentalidad abierta de la gente.

Entramos en un local que estaba bastante lleno y que tenía buena música, además de una maravillosa pantalla donde se proyectaban los videoclips de las canciones que sonaban.

Después de un rato de baile, me di cuenta de que teníamos cerca un círculo de personas en el que había un chico muy guapo y que bailaba fenomenal. Lo comenté con una amiga y empezamos a intentar discernir si sería homosexual o no (yo defendía que sí y mi amiga creía que no).

Finalmente ocurrió lo inesperado: el “galán” se acercó a mi amiga y, después de decirle varias cosas al oído y provocar sus risas, siguió a lo suyo, bailando con sus amigos.

Obviamente, nosotros no pudimos soportar la intriga y acosamos a mi amiga con preguntas hasta que recibimos toda la información. Reproduzco aquí la pequeña conversación que tuvieron:

–Hola… ¿qué tal? ¿Te haces una foto conmigo?

–No, no [risas]. Es que no me gustan las fotos.

–Ah, qué pena. Pero no te preocupes, es que en realidad me interesa tu amigo, que está muy bien. Lo que pasa es que yo soy más sutil e intento primero ligar con la chica…

–Pues me temo que mi amigo no es gay.

–¿Seguro?

–No, lo siento…

[Risas y fin de la conversación].

Vaya, resulta que al final yo tenía razón (el desconocido era gay) y se había interesado justo en la persona que no quería ligar (mi amigo).

Nos pareció una anécdota muy curiosa y muy divertida, Y lo que más nos gustó fue el detalle que tuvo el chico de preguntar a mi amiga si la persona que le gustaba era gay o no, ya que así se evitó malentendidos y problemas.

Es más, creo que hay muchos “pesados” que podrían aplicarse el cuento antes de intentar ligar con alguien: que pregunten a un amigo o amiga de quien les interesa si tienen posibilidades, y así no gastarán su tiempo y no molestarán.

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