El retorno de “El Interesante”

Este mundo es, quizá, “demasiado pequeño”. No encuentro otra explicación.

¿Recordáis al personaje “El Interesante”, del que os hablé en un post anterior? Pues tengo que retomar la historia porque, efectivamente, volví a saber de él.

'Day 432 / 365 - It's a small world', por Jason Rogers

‘Day 432 / 365 – It’s a small world’, por Jason Rogers

El jueves de la semana siguiente a la de nuestra “fiesta de playa” en la discoteca, salí por el centro de la ciudad a dar una vuelta con varios estudiantes extranjeros, entre los que se encontraba la amiga española con la que fui a la discoteca.

Estaba bastante concentrada en una conversación con una chica canadiense, de manera que no prestaba atención al resto de la gente y, por supuesto, no me fijaba en lo que ocurría en la calle.

Mi amiga española me llamó la atención con un golpe en el hombro: “Es él, es él”. La miré con cara de interrogante. Añadió “¡Es El Interesante!”. Me giré hacia donde ella miraba… En efecto, el susodicho estaba en medio de la calle, hablando con otro chico. No nos había visto.

Me acerqué y le di un toque en el brazo. Se le abrieron los ojos como platos; no se lo podía creer. Se alegró de vernos y nos preguntó si volveríamos a la discoteca ese fin de semana.

Le expliqué que no podíamos porque teníamos que regresar a España el sábado, así que me propuso quedar el viernes por la tarde. Creo que adivinó, por mi cara de circunstancias, que no le creía, así que sacó su móvil para confirmar que tenía bien apuntado mi número.

“Te llamo mañana por la mañana y quedamos por la tarde”, me dijo. Como mi cara no cambiaba, añadió “te lo prometo, te llamo mañana”.

No me dio tiempo a reaccionar porque me sonrió con sus aires misteriosos y se fue con sus amigos. Como parece ser su costumbre, desapareció sin despedirse.

Esa noche dormí en casa de mi amiga. A las tantas de la mañana, me dijo: “Aún no me lo puedo creer. De todas las personas que viven en esta ciudad, nos hemos encontrado con él”. En realidad, yo tampoco me lo puedo creer. Soy experta en reencuentros extraños…

Lo mejor de todo es que en esa semana ya nos habíamos encontrado con otro señor (no chico) que había estado en la discoteca la noche de la “Beach Party”. Lo reconocimos porque era otro de los que bailaban solos, en medio de la pista, sin ningún sentido del ritmo y con claras intenciones de ligar con alguna veinteañera. Alguien parecido a “El Pesao”, pero con quince años más.

Menuda semanita…

¿Llamó “El Interesante”? La Cámara Oculta os lo contará todo.

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