Spinning Waterproof (o bicicleta submarina)

'Spinning-bike' de Antony McCallum

‘Spinning-bike’ de Antony McCallum

Calor abrasador, como cada verano. Llegan las vacaciones y todos hacen lo posible por escapar o por conseguir que las temperaturas sean más llevaderas.

Uno de las mejores ideas que he descubierto para hacer frente al calor y para hacer ejercicio es el curioso invento del Spinning Waterproof, que un gimnasio de Madrid ha celebrado por segundo año consecutivo.

Nunca me ha gustado el Spinning, pero he de reconocer que me sentía bastante atraída por la idea de organizar un maratón de dicha disciplina con pistolas de agua para mojar a los de alrededor. Suena bien,¿no?

Cuando me decidí a participar en la mencionada locura, empecé a recopilar información: pregunté a todos los que pude en qué había consistido la clase del año pasado. Las respuestas eran muy parecidas, y casi todos coincidían en que aquella inocente “guerra de agua durante el ejercicio” se había convertido en una auténtica batalla campal.

Así que me preparé a conciencia: camiseta sin mangas, biquini y dos botellas de agua (una para beber, otra para defenderme de posibles agresores), etc.

Solo tengo una palabra para describir la experiencia: ¡DIVERTIDÍSIMA!

La sesión me sirvió para comprobar una vez más que no me gusta el Spinning, pero os aseguro que me encanta el Spinning Waterproof. El nombre puede parecer bastante cool, pero yo preferiría hablar de ciclismo submarino, o algo por el estilo.

Las inocentes pistolitas de agua pasaron a botellas de agua; después los monitores se atrevieron con las mangueras… Y en el momento en que uno de ellos cogió el cubo gigante que teníamos lleno de agua para poder recargar, supimos que sería nuestra perdición.

Y, en efecto, lo fue. No os imagináis cuánto me reí aquella tarde. Además, hacía tantísimo calor en la sala que se hacía necesario recibir chorros de agua por encima de la cabeza con bastante frecuencia.

Al final del maratón, había tantísima agua en la sala que se había formado un lago en el suelo. No pude evitar pensar en los empleados de limpieza, porque parecía que habíamos sufrido las consecuencias de una gran inundación.

Para terminar, acabamos todos en la piscina del gimnasio. Menos mal que llevaba puesto el biquini…

Anuncios

Comenta :)

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s