¡Necesito un hombre!

Casi todos conoceréis la famosa canción I’m blue. Como sabréis, el estribillo tiene un conocido “dabidi-dabidá”, aunque no faltan los que intentan descubrir frases en ese trozo.

Hay quien sostiene que en realidad la canción es “I’m blue, if I was green I would die”, lo cual tiene bastante gracia, ya que blue en inglés significa “azul” o “melancólico” (como es el caso de la canción), y green significa “verde” o “ecologista”. O sea, que esta interpretación significaría “estoy melancólico, si fuera ecologista moriría” o “soy azul; si fuera verde moriría”. Curiosidades del lenguaje, supongo.

Otra teoría más divertida, que es la que nos interesa de verdad para este post, es la de los que creen que en la letra de la canción es “I’m blue, I’m in need of a guy” (o sea, “estoy melancólico, necesito un hombre).

El verano pasado estuve en Nueva York con una amiga y tuvimos la fantástica idea de visitar la paradisiaca tienda Abercrombie. Yo odio ir de compras y siempre procuro estar el mínimo tiempo posible en las tiendas, pero a dicho sitio entramos por recomendación de un amigo. Nos quedamos con la boca abierta cuando comprobamos que el ambiente estaba inspirado en una discoteca: semioscuridad, música bailable y dependientes (tanto chicos como chicas) ESPECTACULARES que parecían modelos. Era inevitable dar una vuelta y alucinar con cada recoveco de la tienda.

'Desperate Darkness', por Esther Marí

‘Desperate Darkness’, por Esther Marí

Resulta que, entre el repertorio de canciones de discoteca que pusieron mientras estuvimos ahí dentro, comenzó a sonar I’m blue. Mi amiga y yo empezamos a tararearla y a cantar en voz baja la versión “if I was green I would die”, pero en el siguiente estribillo yo me acerqué y le dije, entre risas, eso de “I’m blue, I’m in need of a guy”. A mi amiga se le abrieron los ojos como platos y se empezó a reír de una forma preocupante.

Cuando le pregunté qué pasaba, me dijo que, justo en el momento en que había dicho eso de “necesito un hombre”, había pasado por detrás de mí uno de los dependientes de la tienda, que lo oyó y se quedó flipando.

En aquel momento tuve ganas de que me tragara la tierra, pero imagino que el dependiente recordaría luego de muy buen humor que dos guiris con aspecto lamentable (imaginaos cómo íbamos para hacer turismo en Nueva York en pleno agosto: deportivas, pantalón corto y mochila) se colaron en Abercrombie (la tienda en la que exigen belleza espectacular para contratarte), a decir que necesitaban un hombre. Ciertamente, me habría gustado ver la cara que se le quedó al pobre chico…

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