Niño traumatizado con ganas de fugarse – Mi vida en cámara oculta

Niño traumatizado con ganas de fugarse

Hoy toca hacer un hueco a una de esas anécdotas que se comparten en los eventos familiares y navideños. De hecho, se trata de una historia que le ocurrió a un chico cuando era pequeño, y que ahora le causa gracia también a él mismo.

Este chico en cuestión era un travieso incontrolable cuando era niño, y solía tener muchos problemas con su madre. Ella estaba desesperada con su comportamiento, porque por más que lo intentaba no había manera de hacerlo obedecer.

Al final, entre unas cosas y otras, los dos discutían mucho, él se portaba peor… Y así en un bucle infinito.

Un día, el chico se hartó y, estando en la habitación con su hermano pequeño, empezó a despotricar y a contarle que estaba harto de su madre, que no podía más y que se quería ir. Atención, porque el “enano” tenía solo 5 años…

Niño traumatizado con ganas de fugarse – Mi vida en cámara oculta

Su madre estaba fuera de la habitación y oyó la conversación, así que se quedó muy preocupada y con miedo a lo que pudiera hacer.

Había que actuar de inmediato, pero no sabía qué decir exactamente. Finalmente se decidió por la “psicología inversa”.

Bueno, Jorge, he oído que te quieres marchar. Te puedes ir cuando quieras, sólo avísanos primero para que te ayudemos con la maleta y para que no te esperemos para cenar

El pobre Jorge se quedó tan sorprendido que no supo qué responder ni cómo actuar. La psicología inversa funcionó y se le quitaron las ganas de marcharse de casa…

Lógicamente, la respuesta de la madre no es “de manual”, pero se vio obligada a actuar rápido, y lo hizo lo mejor que pudo. Cumplió su propósito y ahora todo ha quedado en una anécdota…

Eso sí, es la anécdota que se repite en todas las reuniones de amigos o de familiares 😀 ¡Nunca nos cansamos de oírla!

Anuncios
Nunca llames "Mamá" a una clienta – Mi vida en cámara oculta

Nunca llames “Mamá” a una clienta

Parece una obviedad que es importante tratar de manera diferente a un miembro de la familia y a un cliente en el trabajo, pero a veces los lapsus mentales nos traicionan y quedamos fatal.

La anécdota de hoy le ocurrió a otro de mis conocidos que trabaja como conductor en Cabify, llevando a pasajeros de un lado a otro en Madrid.

Este chico tiene un nombre compuesto, pero todo el mundo le llama con su apodo, que es un diminutivo de su primer nombre. Aunque hay una persona que sí lo llama con todas sus letras: su madre.

Era un día cualquiera de trabajo y este chico estaba en un portal esperando a la clienta que había encargado el coche. La chica bajó con prisas y se subió directamente detrás para iniciar el viaje.

Para asegurarse de que no se había confundido de coche, la chica preguntó rápidamente: “¿José Carlos?”

Y aquí es donde el conductor tuvo su momento lapsus porque la voz le recordó a la de su madre, y al mismo tiempo nadie lo llama con sus dos nombres. Así que su reacción automática fue decir: “¿Mamá?”

Nunca llames "Mamá" a una clienta – Mi vida en cámara oculta

Imaginaos la cara de la chica, lo ridículo de la situación, y las ganas que tuvo el chico de que lo tragara la tierra. Por suerte, con una breve explicación y mucho sentido del humor todo quedó en una anécdota más, sin enfados ni ofensas.

Aunque al pobre chico no se le olvidará nunca…

Además, tengo que decir que este chico es muy alto, ancho de espaldas, y tiene un aspecto bastante llamativo: pelo muy corto, barba, voz ronca… ¡Imaginad a alguien así diciendo “¿Mamá?”! 😀

Un túnel de lavado con fecha errónea – Mi vida en cámara oculta

Un túnel de lavado con fecha errónea

Un conocido mío que trabaja como conductor se vio envuelto en una situación bastante ridícula en un túnel de lavado de coches hace unos días. Y es que, al parecer, el sistema de compra de tiques estaba emitiendo justificantes de compra… ¡con fecha del año 2005!

El chófer de la anécdota de hoy había comprado hace dos meses un tique para el túnel de lavado al que siempre acude. Pero aquel día se formó una cola espectacular para lavar los coches y tuvo que marcharse por falta de tiempo.

Hace pocos días regresó a la misma estación de servicio y preguntó si todavía podía usar el tique. Pero para su sorpresa le dijeron que era imposible porque estaba “caducadísimo”: ¡en el impreso ponía como fecha el año 2005!

Lógicamente, él no se dio por vencido y siguió reclamando por lo ridícula que resultaba la situación. ¿Cómo iba a ser de 2005 y estar tan bien conservado? ¡Tenía solo dos meses!

Al final le obligaron a comprar un tique nuevo…

túnel de lavado mi vida en cámara oculta

¿Sabéis qué es lo mejor? Que al final nuestro protagonista decidió probar suerte. Cuando llegó su turno en el túnel de lavado, marcó el código del tique antiguo… ¡y funcionó! Así que el sistema informático no se había vuelto tan loco como parecía. ¡No era para tanto!

Eso sí: en el tique ponía como fecha de emisión el año 2005… :p

Champú con colorante en un campamento – Mi vida en cámara oculta

Champú con colorante en un campamento

Si alguna vez has ido de campamento seguro que te has familiarizado con las bromas o juegos en los que se decidí a aun “delincuente” encargado de hacer jugarretas al resto. Yo sí lo he vivido en más de una ocasión, y durante todo el campamento seguía el juego en marcha hasta que conseguíamos atrapar a los culpables.

En una ocasión estos delincuentes resultaron ser amigas mías, pero en su momento no me tomé nada bien la broma que me hicieron. Menos mal que no tuvo efectos muy desastrosos…

En concreto, estas dos chicas, elegidas en secreto para gastar bromas pesadas, decidieron echar colorante azul en los botes de champú de varias chicas, y yo fui una de las víctimas.

Llegado el día, no me había dado cuenta de la locura porque era un bote oscuro, así que me metí en la ducha con total normalidad y empecé a lavarme el pelo. Pero cuando el champú empezó a hacer espuma casi me da un ataque: ¡la espuma era azul oscura!

Volví a fijarme en las manos, en el champú, en el bote… y  después de unos momentos de desconcierto y susto me di cuenta de lo que ocurría. Para entonces, ya caían chorros de agua coloreada por mi cuello y mis brazos, y estuve un par de días con manchas azules en las orejas que costó bastante quitar.

colorantes

Por suerte, en lo que al pelo se refiere, todas las víctimas teníamos cabello oscuro, así que apenas dejó marca el colorante. Solo tuvimos que lamentar manchas en el cuero cabelludo, justo junto a la frente. En mi caso, como tengo varios mechones más claros en la parte de delante, también adquirieron un tono un poco extraño, pero no llegaron a ser de un azul demasiado “cantoso”.

Al terminar el campamento pudimos por fi desenmascarar a las “criminales” y me quedé a cuadros al saber que eran amigas mías. Pero después del pequeño enfado inicial se me pasó rápido y recordamos la anécdota con risas años después.

Gritos por el Chikilicuatre en Eurovisión – Mi vida en cámara oculta

Gritos por el Chikilicuatre en Eurovisión

¿Os acordáis de aquel año en que España mandó a Rodolfo Chikilicuatre a Eurovisión? Ya sé que han pasado varios años, pero hoy me siento un poco nostálgica para escribir 😉

Tengo un grupo de amigas con las que suelo reunirme la noche de la final de Eurovisión para ver la gala en directo y hacer nuestras propias votaciones de las canciones. Y he de reconocer que éramos bastante “fans” del Chikilicuatre porque nos gustaba la idea de llevar algo diferente y muy muy friki.

Sé que para muchos su número no pasaba de ser una horterada, pero hay que reconocer que la originalidad hortera dejó a España bastante bien parada en comparación con otros años.

El caso es que después de las actuaciones llegaron las esperadas votaciones de cada país, y mis amigas y yo celebrábamos por todo lo alto cada vez que España recibía puntos de otros participantes.

Sin embargo, llegó un momento en que una vecina nos llamó la atención por armar escándalo, y nos dimos cuenta de que ya era mucho más tarde de que se había hecho tardísimo. Así que había que encontrar una solución para celebrar y no molestar…

Al final decidimos optar por los “gritos silenciosos”. Abríamos la boca, agitábamos los brazos y gritábamos en silencio con cada pequeña victoria del Chikilicuatre 😀

Reconozco que fue una noche bastante loca y ridícula, pero lo pasamos fenomenal y al final pudimos disfrutar de la noche de Eurovisión a nuestro aire y respetando también el silencio y la tranquilidad de los vecinos.

Eso sí: durante todo el tiempo previo debieron de pensar que tenían unas vecinas muy muy frikis (o muy locas) que se sabían de memoria la canción del Chikilicuatre y que se alegraban cada vez que esa horteraba conseguía puntos.

Qué se le a a hacer… La noche me confunde 😉

Una tortuga que viaja con chófer – Mi vida en cámara oculta

Una tortuga que viaja con chófer

Todos tenemos mucho cariño a las mascotas, pero seguro que pocos hemos mandado a nuestros animales de compañía a recorrer la ciudad en un coche privado con chófer… Y yo conozco la historia de una tortuga que viajó en el asiento del copiloto con todos los lujos y las comodidades posibles.

La historia es parte de un gran repertorio que consigues cuando conoces a gente trabajando en el sector del taxi, en plataformas con Cabify o en otras empresas de conducción con chófer privado.

Este amigo salió un día a trabajar con normalidad y recibió el encargo de recoger una tortuga para llevarla de un punto a otro de la ciudad. En total el trayecto era de aproximadamente 20 minutos, pero se hicieron eternos…

Una tortuga que viaja con chófer – Mi vida en cámara oculta

El animal, al parecer, había pasado varios días en casa de la hermana de la dueña. Y la dueña estaba ansiosa por recuperar a su tortuga, así que había encargado el servicio de chófer para que le llegara lo antes posible (y en buenas condiciones).

Parece que a esta mujer los 20 minutos le parecían una espera insoportable, porque llamó un total de tres veces por teléfono al chófer para preguntar por dónde iba y –atención– por cómo estaba la tortuga.

Le preguntó varias veces si la tortuga estaba bien, si estaba tranquila…

Mi pobre amigo no sabía ya qué más responder. Tenía que estar atento al volante y lo único que veía en el asiento del copiloto es que la tortuga estaba ahí quietecita, sin moverse, y sin ninguna señal de que algo fuera mal. ¿Qué más necesitaba saber la dueña en un trayecto de 20 minutos?

¡Si no lo leo, no lo creo!

Todo lo que pasa cuando intentas grabar un timelapse – Mi vida en cámara oculta

Todo lo que pasa cuando intentas grabar un timelapse

Si alguna vez has intentado grabar un timelapse en un lugar muy concurrido (por ejemplo, una playa o una gran plaza en la ciudad) te habrás dado cuenta de que es bastante difícil.

Y no me refiero solo a las cuestiones técnicas, sino a la gente con la que hay que lidiar en esos sitios públicos. ¿Tan complicado es respetar que hay una cámara “plantada” grabando algo?

Después de varias experiencias “estresantes” con este tema, voy a repasar todas esas cosas que pueden ocurrir cuando intentas grabar un timelapse.

Por ejemplo: que todo el mundo, viendo la cámara, decida pasar por delante y no por detrás en su desplazamiento. ¿De verdad no has visto el trípode ahí montado? 😂

También puede ocurrir que los niños pequeños, en su ilusión por descubrir mundo (¡pobrecillos!) se abalancen sobre las patas del trípode sin que te dé tiempo a reaccionar. Eso sí: a ellos hay que perdonarlos, que son adorables y solo quieren divertirse.

Lo malo de esas carreras de los más peques es que cualquier toquecillo en el trípode, aunque no tire la cámara, provoca una vibración que tiene repercusiones en la estabilidad final del timelapse. Y eso da una rabia impresionante 😕

Todo lo que pasa cuando intentas grabar un timelapse – Mi vida en cámara oculta

Para que un timelapse salga bien, la cámara tiene que estar fija y sin tambalearse durante un laaaaargo periodo de tiempo

Por último, está la gente que “se planta” delante de la cámara, a mirar el paisaje, o incluso a saludar a la cámara. Muchos no lo hacen con mala intención, pero a los que saludan no sé lo que les haría. Gracias, acabas de fastidiar unos segundos de mi timelapse :p

Por cierto: si además estás intentando hacer el timelapse con una cámara de gran ángulo, te aseguro que tendrás que lidiar con un montón de personas que se ponen “a un lado” porque piensan que en esa posición no salen en la imagen. Y explicarles que en ese lateral también te están fastidiando el timelapse va a ser muy difícil…

En más de una ocasión me he enfrentado a todos estos obstáculos. Y tú, ¿has hecho un timelapse alguna vez? ¿Cómo ha ido la experiencia? Cuéntame en los comentarios 😀